Tómate un respiro

enero 06, 2017

La idea de escribir esta entrada se me ocurrió a las 3:01 horas del 1 de enero de 2017. (Por cierto, ¡feliz año!)
Supongo que, como prácticamente todo el mundo, estaba pensando propósitos para el nuevo año que viene, pero sólo se me ocurría esto que vengo a contaros (ya que me parecía que englobaba un poco todo).
Me he dado cuenta de que en esta sociedad en la que -por lo menos yo- vivo, todo el mundo está atado a la tecnología (salvo algunas excepciones, claro está). No quiero decir que esto sea malo; la tecnología ha traído cosas muy buenas, que han ayudado a todo el que lo ha necesitado. Sin embargo, a mí personalmente también me ha traído alguna que otra cosa mala, como puede ser más estrés del adecuado o simplemente la procrastinación. Y no, NO me gusta nada procrastinar, y cada vez que lo hago me siento muy mal conmigo misma.
Aún así, no es eso lo único de lo que vengo a hablar. También vengo para hacer una mención especial a mi cerebro, mi hermoso cerebro, al que le encanta dar vueltas y más vueltas a todo lo que pasa, el que le da mucha importancia a cosas que no la merecen y el que se agobia por cosas sin sentido.
La procrastinación (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. (Gracias, querida Wikipedia, por la aclaración).
Así que, he llegado a la conclusión de que nunca está mal tomarse un respiro. Que si en algún momento me/os sentís agobiados por lo que sea, valen unos minutos para que desconectes, para que te prepares un té de vainilla y caramelo, te sientes en tu habitación o te vayas a dar un paseo y pienses: ¿Qué tengo que hacer? ¿Cómo puedo hacerlo? ¿Cuánto tiempo necesito? ¿Me estoy exigiendo demasiado?... y, en definitiva, tener una conversación contigo mismo. Ni siquiera necesitas mucho tiempo, con diez minutos bastaría. También puedes reunir a la familia o a los amigos y tener una divertida tarde de juegos de mesa, un paseo, o simplemente pasar el rato charlando con ellos.
Creo que todo el estrés que me ha estado rodeando este tiempo ha ido mermando mi creatividad, y NO puedo permitirlo, ¿me oyes, cerebro?
Por eso, mi propósito para este año 2017 es desconectar cuando necesite hacerlo, establecer prioridades tanto en tareas y trabajos como en problemas personales o decisiones que deba tomar. Afrontarlos con lógica y reducir la importancia que le doy a muchas cosas estúpidas. Apagaré mi teléfono móvil y tendré una charla conmigo misma, como he dicho antes, escribiré, jugaré a juegos de mesa y me tomaré un respiro. Traeré cosas nuevas al blog y perderé el miedo a la innovación (en todos los ámbitos de mi vida). Por último, dejaré de buscarle lógica a las cosas que no la tienen.
Dicho todo esto, ¡os deseo un muy feliz año 2017! ¿Qué os habéis propuesto vosotros para los doce nuevos meses que se acercan? ¡Estoy segura de que vendrán cargados de sorpresas para tooooodos!


Sí, finalmente vuelvo a Blogger. Año nuevo, vida nueva ¿no? xD En realidad, ya lo he dicho por Twitter. He logrado un diseño en este blog que me tiene muy contenta, y creo que el período de prueba al que me sometí en WordPress durante unos meses ha llegado a su fin. Aunque WordPress me parece algo más organizado, sin duda me quedo con Blogger: puedo hacer el blog mucho más personal y que se adapte a mis gustos sin tener que pagar, y aunque en la entrada anterior dije que el diseño me importaba más bien poco, me he dado cuenta de que no, ¡y de que echaba de menos Blogger! Así que aquí estoy.

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